El G20, más que una reunión, debe  ser una solución

La nota internacional de la semana fue la reunión del Grupo de los 20, mejor conocido como el G20, donde se trataron temas de interés mundial. Este año, la reunión se llevó a cabo en Hamburgo, Alemania, y el tema elegido por el gobierno teutón fue “Forjar un mundo interconectado”.

Esta reunión anual ha servido para llegar a acuerdos en materia ambiental, climática, financiera, comercial, de desarrollo sustentable y política; pero este año, debido a la situación que se vive actualmente en el mundo, la reunión cobró gran relevancia.

Podría parecer que Angela Merkel, canciller alemana, fue anfitriona de una reunión poco exitosa, pues (hoy más que nunca) la reunión del G20 debe ser un foro que brinde soluciones a los problemas del mundo y no sólo intenciones; sobre todo cuando Estados Unidos tiene en el poder a un tipo como Donald Trump, Rusia a Vladimir Putin y Corea del Norte a alguien como Kim Jong-Un.

 

¿Qué es el mentado G20?

Se trata de un foro en donde los líderes de los países más ricos del mundo debaten temas de interés común, es decir, se trata del foro más importante de coordinación de políticas macroeconómicas.

En teoría, en este foro prevalecen la cooperación y el diálogo para estudiar y revisar todo lo relacionado con los países con industrias y economías emergentes y gira en torno a dos aristas, una es la de finanzas y la otra es la de Sherpas. El lado financiero lo encabezan los ministros en la materia, así como los gobernadores de los Bancos Centrales.

En tanto, los Sherpas son los líderes o sus representantes que velan por la correcta conducción de los trabajos preparatorios de las reuniones Cumbre. Se encargan de identificar acuerdos y resultados en temas no financieros, tales como el comercio, la energía o el desarrollo.

Cabe mencionar que se eligieron a estos países debido a que representan el 86 por ciento de la economía mundial, así como el 77 por ciento del comercio internacional y el 64 por ciento de la población del planeta.

 

¿Quiénes lo integran?

Son 19 países los que participan a los que se suma la Unión Europea, que se considera como el vigésimo integrante, de manera que la lista queda de la siguiente forma:

 

Argentina Francia Japón Sudáfrica
Australia Alemania México Turquía
Brasil India República de Corea Reino Unido
Canadá Indonesia Rusia Estados Unidos
China Italia Arabia Saudita Unión Europea

 

¿Cómo surgió el G20?

La reunión lleva casi 20 años de existencia y año con año ha ido tomando relevancia y adquiriendo más poder y credibilidad, al grado que ha desplazado al G14 y otros foros que antes eran más importantes.

Surgió en Washington, Estados Unidos, en septiembre de 1999, luego de la tremenda crisis financiera que existía en esos momentos, por lo que la primera reunión se programó para el 15 y 16 de diciembre de ese mismo año en Berlín, Alemania.

Luego, en 2008 y con el fin de aumentar la cooperación económica (de nueva cuenta luego de una crisis financiera, sobre todo en Estados Unidos) se tomó la decisión de cambiar el formato para poder incluir a los representantes de las Naciones Unidas, al Fondo Monetario Internacional y al Fondo de Estabilidad Financiera y así se dieron las reuniones anuales que hoy conocemos.

 

La Unión Europea en el G20

La Unión Europea, junto con cuatro de sus miembros (Alemania, Francia, Italia y Reino Unido) es integrante de pleno derecho del G20, mientras que España es invitado de manera constante y los Países Bajos son un miembro socio.

La UE es representada en el G20 por Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, y por Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. Antes del foro y a través de una carta, la UE expuso sus preocupaciones respecto a la reunión de este año en donde afirmaron que buscarían defender el libre comercio y el Acuerdo sobre el Cambio Climático de París (¡saludos Trump!).

FYI: Debido a que la Unión Europea es uno de los principales agentes económicos del G20, cuenta con su propia silla en el foro.

 

¿Y México, apá?

México, sin mucha relevancia, ha participado en todas las reuniones del G20, incluso, en 2012 fue anfitrión del foro al poner a Los Cabos, Baja California Sur, como sede.

Aquella ocasión, la cumbre del G20 se enfocó en la crisis que causó la deuda soberana europea, por lo que todos los países asistentes estuvieron de acuerdo en que debía resolverse rápidamente, pues no podían arriesgarse a vivir una nueva recesión como había sucedido cuatro años antes en 2008.

Para este año, el gobierno mexicano envió a representantes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y de la Secretaría de Relaciones Exteriores, además del presidente Peña Nieto. También acudieron representantes del Banco de México para tratar temas en materia financiera, así como la coordinación de políticas macroeconómicas y monetarias.

 

Más que una reunión, el G20 debe ser determinante

Al parecer, el mundo está viendo el fin del multilateralismo, ya que se han podido observar casos de ultraderecha en países desarrollados. Ejemplos como el Brexit en el Reino Unido o el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, sin olvidar la posibilidad latente de que en Europa ganen partidos “antieuro”, nos dan pie para afirmarlo.

El G20, contrario a la OEA o la OTAN, es sinónimo de apertura, por lo que debería representar resultados, más que una foto donde los mandatarios sonríen y prometen un mundo mejor.

 

¿Qué paso con Donlad Trump?

Este año, parte del morbo estaba enfocado en el encuentro entre donald Trump y Vladimir Putin, dos presidentes polémicos y poco aprobados a nivel mundial, desaprobación que ha aumentado luego de las acusaciones contra ambos gobiernos por la supuesta manipulación de Rusia en los resultados electorales de Estados Unidos en noviembre del año pasado.

Mal, de nuevo. ¿Por qué centrarnos en este encuentro y no en lo que los mandatarios pueden o deben proponer?, ¿por qué darles más vitrina, más followers y más polémica?

Trump tuvo el descaro de dejar a su hija Ivanka sentada en su lugar mientras él mantenía reuniones bilaterales con Japón y otros países en un acto nunca antes visto. ¿Por qué se lo permitieron?, ¿por qué no exigir que haya seriedad de su parte? Si el G20 no es serio, ¿por qué lo serían sus acuerdos?

 

¿Qué hizo Peña Nieto?

Y con nuestro país ni se diga. Pudimos observar a un Peña Nieto gris, temeroso, tímido, incluso aislado. Parecía el niño nuevo del salón que no le habla a nadie, peor aún, al que nadie le habla.

Trump no quiso estrechar la mano del nacido en Atlacomulco al pasar junto a él antes de tomarse la típica foto de cada año, pero lo más grave fue cuando sentados uno junto al otro, una reportera preguntó al presidente americano si aún quería que México pagara por el muro que piensa construir en la frontera y Trump, con el cinismo y la seguridad que lo caracteriza respondió con un absolutly (por supuesto).

¿Qué clase de presidente tenemos que ni siquiera tiene el valor de tomar la palabra para aclarar, diplomáticamente porque si no se enoja nuestro amigo Donald, que México también sigue firme en su postura de no pagar un peso por ese tonto muro?, ¿no se supone que él debe ser el guardián de los intereses de México?

 

Por eso, la pasada reunión del G20 2017 fue más de lo mismo con sus ligeras parábolas de morbo, pero debe representar no sólo un lugar con apertura al diálogo, sino el primer paso para una verdadera cooperación mundial. Debe pasar de las intenciones a las acciones y si se logra, definitivamente podríamos hablar en unos años de cómo el 2017 nos dio el foro mundial más importante de la historia. Si pasa desapercibida, entonces debería pensarse ya en un cambio de formato o incluso en su desaparición, a fin de cuentas, este foro no ha aportado mucho al mundo.

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*