Ladrones de ideas, mentiras universales

La historia no es más que una serie de repeticiones constantes que van de generación en generación, por lo que nadie cuestiona su veracidad. Si nos dicen que el Padre de la Patria es Miguel Hidalgo, lo creemos; si nos dicen que Hitler tenía el pene chico, lo creemos; si nos dicen que Napoleón era de baja estatura, lo creemos.

Pero, ¿qué pasaría si de pronto supiéramos que muchas de esas historias que tienen nombre y apellido son mentira?, ¿lo creeríamos o lo refutaríamos? Seguramente nos costaría trabajo creerlo, pues hemos crecido (y también nuestros ancestros) con ideas firmes sobre esos pasajes.

Así como alguna vez les platicamos sobre las 5 mujeres que redefinieron la historia sin crédito, porque sí, el mundo es injusto en muchos sentidos, hoy queremos platicarles sobre ideas que han sido atribuidas a personas erróneas.

Un aspecto de la historia universal donde se han dado el mayor número de mentiras es en los inventos. Aunque muchos no lo saben, algunas creaciones que hoy nos facilitan la vida son inventos robados.

Aquí te presentamos 3 grandes mentiras, perdón, 3 grandes inventos que no son de quién nos dicen en la escuela.

 

La bombilla

No, no hablamos de una estación del Metrobús, sino del invento mal atribuido a Thomas Alva Edison, el “inventor” estadounidense. Como lo lees, Edison no inventó la bombilla, sólo compró la patente.

De hecho, históricamente, a Edison se le conoce como “el ladrón de ideas”, pues esto lo hizo más de una vez aprovechándose de gente que tenía inventos, pero no tenía dinero para patentarlos.

El poder adquisitivo de Thomas facilitó sus fechorías, por lo que se convirtió en la persona con más patentes en el mundo, llegó a registrar hasta 1093 patentes con su nombre y estamos seguros que muchas de ellas no eran inventos propios.

Todo indica que fue Heinrich Goebel, quien en 1854 inventó la bombilla e intentó vender la patente a Alva Edison, sin embargo, éste no aceptó el alto costo (aparte de todo, codo) y cuando Goebel murió, Edison negoció con la viuda, que necesitaba el dinero, y logró hacerse de los derechos de la bombilla por un bajo costo.

El telescopio

“Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas: una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.” – Galieo Galilei

Tal parece que esta frase define a la perfección la forma de pensar del astrónomo y filósofo italiano, pues Galileo Galilei también una mancha en su historial.

El también físico y matemático no fue el inventor del telescopio como nos han hecho creer. La historia de bronce nos dice que en 1609 Galileo creó este maravilloso artefacto para el estudio de los astros; sin embargo, existen documentos que acreditan a Hans Lippershey como su creador en 1608.

Todo indica que Lippershey intentó patentar su invento, pero se le negó la posibilidad. Ante la negativa, un año después, Galileo apareció en la escena con un telescopio propio, mejor que el original, y logró la patente.

Los Paty Chapoy de la época señalaron que Galileo Galilei pudo conseguir la patente gracias a que era amigo de los encargados de registros de aquella época.

 

Ring… ring… ring…

Seguro ya lo adivinaron, pero ¿qué creen? ¡Exacto! Alexander Graham Bell no inventó el teléfono. Sin duda, éste es el invento que más nos ayuda en la vida diaria, pues actualmente más que un lujo, es una necesidad. A lo mejor no te has dado cuenta, pero todos los días usas un invento robado.

En 1854, el italiano Antonio Meucci presentó por primera vez en la historia un proyecto en el que apareció el teléfono, mismo que intentó patentar 11 años después en 1871. Incluso, para 1861 ya se había desarrollado otro prototipo revolucionado del teléfono.

Sin embargo, por esas fechas Meucci no contaba con los recursos necesarios, por lo que sólo pudo presentar una descripción de su invento sin formalizar la patente ante la Oficina de Patentes de los Estados Unidos.

Ante las dificultades económicas de Meucci, Alexandre Graham Bell se hizo de la patente que costaba alrededor de 10 dólares. Evidentemente Meucci demandó a Bell, pero nuevamente el dinero marcó la historia porque el estadounidense tenía contactos y poder económico para ganar la demanda.

En este caso en particular existen dos factores que hacen creíble la historia. Uno, que Alexander Graham Bell ya tenía algunas patentes en su haber, por lo que nadie cuestionó su “invento”. En segunda, el cochino dinero, desde tiempos inmemorables, el dinero manda.

¿Y en México?

Existen algunos casos en donde Estados Unidos le ha robado a México. Uno es el concepto del “viejo oeste” que, para muchos, fue idea mexicana y adaptada por los gringos. O está también el caso de el flotador del escusado o la televisión a color, que más que un robo, fue una falta de apoyo del gobierno mexicano a Guillermo González Camarena.

Pero el robo a México que más llama la atención es el de la píldora anticonceptiva. Hay quienes afirman que el mexicano Ernesto Miramontes la inventó en 1951 tras la tradición de la herbolaria en nuestro país.

Miramontes logró crear progesterona concentrada con base en la planta de barbasco y aunque muchos ya investigaban en el tema, el mexicano logró que funcionara.

Posteriormente fundó una empresa llama Syrtex para producir el producto, pero dicha empresa fue absorbida por Roche, quien finalmente explotó este invento haciendo creer al mundo que habían sido sus científicos los creadores de la píldora anticonceptiva.

 

La vida es injusta para todos

No es pesimismo, pero es realidad. Siempre existirá un gandalla que quiera aprovecharse de los que más piensan y menos tienen, pues esa ha sido la constante en los robos de ideas.

Actualmente, con tanta información y tanta tecnología, pareciera que es menos probable que te roben, pues ya cualquiera puede encontrar la manera de patentar sus inventos. Como decía Anaxágoras: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa, si me engañas dos, es mía”.

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