Las 8 supersticiones más extrañas de la historia

Es un invento. Una exageración. Una locura. Serían algunos calificativos de incrédulos a la mezcla de religión, leyendas y cuentos muy nombrados que dan vida a las supersticiones. Lo cierto es que estas creencias populares se han fortalecido en el tiempo o, por lo menos, tuvieron su vigencia en épocas remotas. Aquí reflejamos las 8 supersticiones más extrañas de la historia:

#1 No masticar chicle en la noche

El autor de best sellers, Harry Oliver, mencionó en su libro “Gatos negros y tréboles de cuatro hojas” que los turcos creen que mascar chicle es degustar la carne de los muertos. Suena descabellado, aunque si estás por esas tierras procura no “comerte” a medianoche a ninguno de tus ancestros.

#2 La necesidad de conseguir esposo

Antes, las mujeres se debían a sus maridos y eran las encargadas de cuidar de la casa y los hijos, por eso, las charlas femeninas trataban de uno que otro buenmozo y de conocer cuándo se iban a casar. ¿Cuál será la primera en hacerlo? Esta práctica medieval lo descifra:

En Rusia, por ejemplo, las féminas formaban un círculo, dejaban caer un poco de avena delante de ellas y esperaban que otra mujer (ubicada en el centro y sin ver) soltara a un gallo vendado. El montón que esta ave se comiese primero indicaría a la afortunada más pronta a casarse.

Chicas, si sus vecinos las pillan lanzando avena y demás… se inventan algo o les pasan el dato.

#3 Cuestión de ombligos y pulgares

Una de las 8 supersticiones más extrañas de la historia se remonta a territorio nipón, y es que si un japonés duerme con el ombligo destapado en una noche lluviosa, corre el riesgo de que su marca de nacimiento sea robada por el Dios Raijin. Como si no bastara, la deidad se lo comerá.

Es un reflejo ya casi automático ocultar los pulgares ante el paso de automóviles fúnebres o hacer visitar a los cementerios. ¿Qué los motiva? El hecho de “proteger” a sus padres de la muerte ya que los pulgares se denominan oya yubi y se traducen como “padre-dedo”.

#4 El terror a la numerología

Aprender vocabulario fóbico puede ser un mismísimo trabalenguas, pero el miedo y la creencia superan cualquier pronunciación. En la cultura occidental, algunos padecen de triscaidecafobia, sí, el temor al número 13 por su vinculación a la mala suerte.

Los chinos no se quedan atrás. Han erradicado el número 4 (y los que lo tengan) de su territorio: en los ascensores, pisos, relojes y hasta en este ranking. La tetrafobia está muy cerca, sin embargo, tiene una razón y es que resulta que el número se pronuncia igual a la palabra “muerte” en mandarín.

 

#5 Llevar penes colgantes

Los hombres tailandeses no se conforman con llevar su miembro viril debajo de su vestimenta, a este le añaden otras figuras “suplentes” o Palad Khik. Esto último significa “honorable pene sustituto” y lo llevan tanto adultos como niños, debajo de los pantalones (si son pequeños de tamaño).

Son tallados en madera o hueso y fabricados con distintas longitudes. ¿Qué buscan? Suerte con alguna mujer y más suerte cuando apuestan o se meten en riñas.

 

#6 Nacimiento repleto de queso

En la época medieval inglesa, las madres embarazadas elaboraban un queso llamado “queso que gime” (groaning cheese, en inglés). Este maduraba durante nueve meses mientras el bebé crecía en el vientre.

El día del nacimiento del neonato se repartía el queso entre los miembros de la familia y cuando quedaba solo la corteza exterior, se reservaba. ¿Para qué? El pequeño debía ser frotado con ella cuando llegase el momento del bautizo a fin de conseguir una larga y próspera vida.

 

#7 Evitar el “mal de aire”

Las plantas protectoras nunca faltan y menos en este top 8. En este caso, el radar apunta hacia México para dar a conocer cómo espantar a los espíritus, evitar que habiten tu alma y protegerte de dolores de estómago (por el olor putrefacto de los cadáveres).

La solución es sencilla y bastante supersticiosa: unas ramas o semillas de pirul. Colocarse esta especie arbórea -en el cabello o vestimenta- es capaz de ahuyentar ese común “mal de aire”.

#8 Pisar caca, ¿buena o mala suerte?

Los franceses poseen un extremo cuidado al caminar por las calles o sus propias residencias. No, no es por estilo específicamente. Se trata de otra cábala bastante rara que continúa en tiempos actuales.

Parece ser que si pisas excremento canino con el pie izquierdo es síntoma de buenos augurios, pero… la cuestión se complica si sucede con el derecho porque te cae mucha mala suerte.
Para la superstición no hay certezas concretas, pero sí una fiel convicción que se niega a morir con los años. ¿A qué bando te apegas tú? ¿Eres de los crédulos o incrédulos? Anímate a dejarnos tu opinión sobre las supersticiones más extrañas de la historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *