Separar, reciclar, ayudar en CDMX… ¿de algo servirá?

El pasado 8 de julio entró en vigor la norma ambiental 024 en la Ciudad de México con la que los capitalinos se verán obligados a separar la basura en cuatro rubros desde el hogar.

Esta norma ha generado mucha polémica entre los ciudadanos, pues muchos alegan que no sirve para nada, mientras que los ambientalistas festejan la decisión gubernamental. Pero veamos el tema desde todas sus aristas.

 

La separación y sus inicios en la CDMX

La separación de la basura nos brinda una gran oportunidad de recuperar algunos materiales para darles una segunda vida útil, así como mejorar las condiciones y alargar la vida de los rellenos sanitarios.

En 2014, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en la CDMX se producían 17 mil toneladas de basura diarias, es decir, la quinta parte de la recolección nacional.

Por eso, desde 2004, se obligó a los capitalinos a separar la basura en orgánica e inorgánica y en 2011 el gobierno de la ciudad implementó el programa “Vamos a separar” con el fin de facilitar el reúso de los desechos.

 

Basura orgánica

Son los residuos o desechos que tienen un origen biológico, es decir, que son o fueron parte de algún ser vivo.

Dentro de este rubro entran los desechos como las cáscaras de frutas o verduras, los restos de plantas o árboles, así como desechos corporales como las uñas, el cabello o el excremento.

 

Basura inorgánica

Es lo contrario a la orgánica, es decir, no proviene de ningún ser vivo. Incluso, en muchos casos, proviene de la transformación o fabricación del hombre. Mientras que la basura orgánica es degradable para el medio ambiente, la inorgánica no, por lo que representa una gran fuente de contaminación.

Dentro de este apartado entran las botellas de vidrio y plástico, materiales hechos de PVC, aluminio, baterías, etcétera.

 

La nueva norma

Las autoridades capitalinas alegan una mejora en la cultura del reciclaje en la ciudad, argumentan un mejoramiento en los rellenos sanitarios y un mejor cuidado del medio ambiente; por eso decidieron implementar esta nueva norma que obliga a los capitalinos a separar la basura en cuatro partes: orgánica, inorgánica reciclable, inorgánica no reciclable y residuos especiales y voluminosos.

Seguramente muchas personas no entienden bien la diferencia entre inorgánica reciclable e inorgánica no reciclable. Es simple, la reciclable es papel, cartón, plástico, vidrio, ropa, etc., es decir, todo lo que podemos utilizar de nuevo.

En tanto, la no reciclable abarca los curitas, el unicel, las toallas femeninas o las colillas de cigarro, entre otras. Finalmente, los residuos de manejo especial o voluminosos no son más que los electrodomésticos que tiramos a la basura, las televisiones, los estéreos, las computadoras, etcétera.

Ojo, existen algunos desechos que son de manejo cuidadoso, como las jeringas, las baterías, las medicinas caducas o cualquier desecho que contenga químicos. Esos residuos deben entregarse por separado con la basura de manejo especial o voluminosa debido al riesgo de contagio o daños físicos que pueden provocar y también para no contaminar la demás basura.

 

Horarios con la nueva norma

Los horarios que el gobierno capitalino dispuso para la recolección de basura, ya con la nueva norma, quedaron de la siguiente manera:

-LUNES: Se recogerá únicamente la basura inorgánica, previamente separada en reciclable y no reciclable.

-MARTES: El camión se llevará sólo la basura orgánica.

-MIÉRCOLES: De nueva cuenta, se deberá entregar a los recolectores la basura inorgánica separada.

-JUEVES: Sólo deberemos sacar la basura orgánica para que se la lleve el camión.

-VIERNES: Se repite lo del lunes y el miércoles. Sólo se va la basura inorgánica separada.

-SÁBADO: Ahora se repite lo del martes y el jueves, debemos sacar la basura orgánica.

-DOMINGO: Aquí es donde entran los electrodomésticos, pues los domingos el camión se llevará los residuos voluminosos, así como la basura inorgánica.

¿Entonces la norma es buena o mala?

Seamos honestos, hasta antes del 8 de julio muchas veces no reciclábamos la basura como debíamos, más de una vez se nos fue algún residuo en el bote incorrecto y al final del día los recolectores terminaron separando la basura por nosotros, pues a ellos no se las reciben en los rellenos si no viene separada.

Por ese lado, claro que es una buena disposición y el gobierno luchará contracorriente pues no somos una sociedad acostumbrada a separar la basura, sin embargo, no es una tarea complicada.

Pero, por otra parte, pareciera que existe una doble moral de parte de las autoridades porque nos piden que separemos la basura, que cuidemos el medio ambiente, que seamos ecológicos, pero ellos gastan millones de pesos en propaganda electoral y no les importa la cantidad de basura que generan con tal de ganar votos o simpatía.

Un ejemplo claro es la avenida Río Churubusco que está llena de anuncios de plástico por parte del gobierno en donde se enaltece la construcción de las nuevas laterales de dicha avenida en su cruce con Tlalpan. Misma propaganda que con las lluvias de los últimos días se cayó, contaminó la ciudad, inundó la zona y perjudicó a los usuarios.

Parece un tema difícil de entender y más de llevar a cabo, pero es algo necesario para lograr el mejoramiento urbano y ambiental de nuestra ciudad, siempre y cuando el gobierno también haga su parte y no caiga en la doble moral.

 

Como decía mi abuelita, o todos coludos, o todos rabones.

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