¿Qué significa ser hombre en estos días?

Los hombres están atravesando una serie de transformaciones en las conductas y roles tradicionales que los colocaban como seres humanos valientes rudos y protectores del seno familiar, hoy conviven diferentes generaciones con ideas distintas de lo que significa masculinidad.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos define la masculinidad como “el conjunto de atributos, valores, comportamientos y conductas que son característicos del hombre en una sociedad determinada.” Pero… ¿cuáles son estas conductas y comportamientos?

Aunque cada persona que existe en el mundo es distinta de las demás y no pretendemos minimizar esto, podemos englobar ciertas conductas en tres grupos de hombres que coexisten actualmente.

El hombre de ayer

Los hombres de generaciones pasadas, muchos padres y abuelos de hoy, medían su masculinidad con base en la demostración de valentía, agresividad y rudeza.

La masculinidad tradicional exigía que los hombres demostraran su virilidad, fueran exitosos en el trabajo, de preferencia como figuras de autoridad, promiscuos y fértiles, auténticos machos alfa, héroes y vencedores de todas las conquistas.

Este tipo de hombre se veía a sí mismo como eje rector de la familia y la sociedad, colocando a las mujeres en papeles secundarios que debían girar en torno a ellos, era muy común que ellas se autonombraran como: Verónica, madre de tal, o Gisela, esposa de x.

Mujeres ¿al rescate?

Con la revolución feminista, muchas mujeres dejaron de considerar su vida e identidad como una extensión del hombre y se rebelaron contra los cánones establecidos de cómo deberían ser y comportarse.

Las mujeres se abrieron paso a base de lucha, sudor y sangre, reclamando a, los hombres su valor como compañeros y no como figuras de autoridad a las cuales debían someterse; sin embargo, nadie –o muy pocas personas- consideraron las diferentes implicaciones que esto tendría en la identidad del género masculino.

El hombre de hoy

Algunos especialistas consideran que los hombres están sufriendo una crisis de identidad, ya que han perdido los antiguos modelos de referencia que solían definirlos.

Muchos hombres viven en medio de dos mundos opuestos, por un lado, una sociedad que los empuja a cambiar su manera de ser, a adoptar papeles como el cuidado de los hijos o las labores domésticas que tradicionalmente eran realizadas por mujeres y, por otro lado, a padres, hermanos y abuelos que les exigen retomar las conductas anteriores, un poco más machistas y orientadas a la protección de la familia y al sustento del hogar.

Por un lado, parejas que exigen la distribución equitativa de las labores domésticas y por otro, padres y abuelos que exigen a sus hijos ser “machines”.

Este choque de argumentos provoca diferentes niveles de tensión y frustración. Muchos hombres jóvenes fueron educados dentro de una cultura patriarcal donde las mujeres tenían un rol más enfocado hacia el cuidado de los hijos y hoy en día se enfrentan a la exigencia de desdibujar esos roles de género establecidos.

El psiquiatra Eduardo Borgnino considera que esa presión social puesta sobre los hombres ha dañado su salud mental y emocional, y muchas veces no cuentan con mecanismos para hacer frente al miedo y la desesperación.

Más de 80% de los suicidios en México registrados en los últimos 10 años fueron de hombres.

El hombre de mañana

Aunque hay hombres que desean retomar las antiguas formas machistas de ser masculino, existen muchos otros que están asimilando estas transformaciones redefiniendo el concepto de masculinidad, más amplio y variado, que apoya el empoderamiento femenino y percibe a ambos géneros como compañeros y no como competidores.

Cada vez más hombres se involucran en tareas consideradas típicamente femeninas como la administración del hogar y el cuidado de los hijos. De acuerdo al Censo poblacional de 2010, en México existen 1.6 millones hogares donde la jefa de familia es mujer y el hombre administra las tareas del hogar.

Los hombres están reconstruyendo su identidad, aceptando el desafío que implica hacerlo, desde un momento de contraposición de ideas y puntos de vista diferentes, pero… es tarea de todos los que formamos parte de la sociedad, contribuir a una mejor adaptación de estas nuevas formas de identidad que al final nos afectan a todos.

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