¡Todos quieren ver a Warhol! esto es lo que necesitas saber antes de ir

Todos quieren ir a ver a Warhol. La razón: …es Andy Warhol. Y para la mayoría de los que hoy son amantes de las exposiciones en museos, él representa un parteaguas en lo que hoy conocemos como arte contemporáneo y la cultura pop.

Desde el 2 de junio y hasta el 17 de septiembre, el Museo JUMEX de la Ciudad de México abre sus puertas al público para la exposición de uno de los iconos de la cultura pop. Adorado por muchos, criticado por más, Andy Warhol llegó a la capital del país para revivir eternas discusiones sobre el arte contemporáneo:

¿Es o no arte? ¿Por qué tendría validez como artista alguien que dedicó gran parte de su carrera solamente a reproducir imágenes creadas por alguien más? ¿En serio ese montón de personas quiere ir a ver la obra, o sólo quiere cumplir con su compromiso y agenda digital haciendo check-in frente a las vacas de Warhol?

Cada uno podrá tener su opinión, pero en Top Opinion te damos cuatro ángulos de información que ayudarán a responderte esas preguntas, y una más: ¿por qué todos quieren ver a Warhol?

 

#1 La expo: Estrella Oscura

Distribuida en tres pisos, incluye más de 100 obras del artista presentadas en pintura, videos, serigrafía, instalaciones, escultura, fotografía y material general de archivo representativo de los primeros años de carrera de Andy Warhol: todas las obras exhibidas fueron creadas durante los años 60.

 

¿Por qué ir a verla?

Reúne obras que pocas veces se muestran juntas: si quisieras verlas en su lugar original, tendrías que ir a 18 museos diferentes… fuera de México.

El eje de la exposición es básicamente el mismo que el de la obra general de Warhol: por un lado, el lado perverso e irónico de la cultura pop, la cultura mediática consumista y superficial; por el otro, el contexto histórico de posguerra en EEUU que marcó la vida del artista y de toda una generación.

 

Los detalles de la presentación:

  • Museo JUMEX: Miguel de Cervantes Saavedra 302, Ciudad de México.
  • Disponible hasta el 17 de septiembre
  • Martes a sábado: 11 am- 7 pm // Domingo: 11 am- 8pm
  • Costo:
    • Entrada general: $50
    • Público mexicano con identificación: $30
    • Maestros: $15
    • Estudiantes, adultos mayores y menores de 15 años: entrada gratuita
    • Todo el público en domingo: entrada gratuita
  • El Museo JUMEX es uno de los principales centros de encuentro del Arte contemporáneo en el país.

 

#2 El curador: Douglas Fogle

  • Un curador es la persona encargada de montar una exposición a partir del análisis, estudio e interpretación de la obra y el artista. Su trabajo consiste no sólo en verbalizar el arte, sino en convertir un montaje en toda una experiencia para el público.
  • Actualmente Fogle es curador independiente, radica en Los Ángeles.
  • Inició su carrera en 1994.
  • Fue Curador Jefe y Director Adjunto de exposiciones en el Hammer Museum (Los Ángeles), Curador de Arte Contemporáneo en el Carnegie Museum of Art (Pittsburg), y antes de eso en el Walker Art Center (Minneapolis).

 

#3 El hombre detrás del artista: Andy Warhol

  • Su nombre real era Andrew Warhola.
  • Este año se cumplen 30 años de su muerte (22 de febrero, 1987).
  • Aunque pasó casi toda su vida en Nueva York y es, de hecho, un icono de aquella gran ciudad, Warhol en realidad nació en Pittsburgh.
  • Sus papás eran inmigrantes de la entonces Checoslovaquia.
  • Antes de ser un artista famoso, le iba bien como diseñador gráfico comercial; trabajó para revistas de moda, tiendas departamentales y una compañía de zapatos.
  • Antes de las redes sociales, Warhol ya instagrameaba: con una Polaroid, el artista guardó registro de 10 años de su día a día.
  • Además, fue manager de The Velvet Underground, banda que vio nacer a Lewis Allen Reed, mejor conocido como Lou Reed: el padre del rock alternativo.

La polémica: se discute sobre su calidad como artista como se discute sobre cualquier artista contemporáneo. La diferencia: pocos como él lograron permear en diferentes niveles de los consumidores de arte, de medios y de todo lo consumible. Andy Warhol se dedicó a transformar objetos ordinarios en piezas que, de la noche a la mañana, valían millones de dólares. Todo, bajo el discurso de la crítica a la sociedad frívola estadounidense.

 

#4 El público: a pain in the ass?

Dentro de las cosas que más se ha analizado en las críticas y reseñas de la exposición en el museo JUMEX, es la respuesta del público. Particularmente la de los más jóvenes que, a pesar de declararse admiradores, no han sido los más satisfechos con la exposición.

Andy Warhol dijo una vez: “En el futuro, todos serán famosos internacionalmente… por 15 minutos”. Y parece profecía cumplida: vivimos una realidad en la que los más jóvenes aspiran a una cosa: la fama. El reconocimiento digital se ha colocado tan arriba en la jerarquía de priorizaciones de las nuevas generaciones, que incluso han llegado a sacrificar dignidad, reputación y ética propia a cambio de esos minutos de fama.

 

¿Qué pasa cuando los fans son todo lo que el ídolo criticaba?

La respuesta se puede ver por los pasillos del museo JUMEX: jóvenes confundidos que no entienden por qué habrían de emocionarse viendo una obra que han visto un millón de veces en sus tennis, en sus wallpapers, en sus carteras, en las fundas de sus celulares. Jóvenes indignados porque el reglamento de la exposición los ha obligado a guardar sus celulares y les ha limitado la posibilidad de selfies a una sola sala del museo en la que, por cierto, no hay ninguna obra expuesta, sólo la réplica de una instalación del artista, protagonizada por globos metálicos flotando: Silver Clouds (1965).

Al final, responder si el Arte Contemporáneo en general, y el de Andy Warhol en particular, son dignos de apreciación artística o no, depende de cada uno. Lo único que sí podemos responder es esto:

-¿Por qué todos quieren ver a Warhol?

Porque Warhol trabajó desde el primer momento para demostrar un punto relacionado con la sociedad y su absurda necesidad de consumir, y la ‘autocrítica’ que termina culpando a alguien más de nuestros problemas como sociedad y humanidad, nos encanta.

 

Pero también porque, al parecer, las reacciones de sus exposiciones posmórtem son una obra más suya, un performance más en el que la obra, el producto comercial, vacío y caricaturizado, somos nosotros: el público.

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