Zorra gris, una esperanza para la naturaleza

Desde hace algún tiempo cuando hablamos acerca de la conservación de la naturaleza, no estamos acostumbrados a oír buenas noticias. Sin embargo, hace poco estudiantes universitarios fueron testigos de un destello de esperanza sobre la conservación de todo un ecosistema, la zorra gris, una especie que no había sido vista desde hace 13 años se asomó en una reserva natural al sur de la Ciudad de México.

El pasado viernes 25 de agosto de este año se reportó el primer avistamiento de zorra gris desde el 2007 en la reserva natural de Ciudad Universitaria, el depredador tope del ecosistema del matorral, lo que sería un indicador de la salud de todo el ecosistema de ese lugar.

Reserva natural de Ciudad Universitaria

La Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA) es una reserva natural urbana, que pertenece a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la Ciudad de México.

Esta reserva alberga 237 hectáreas de un ecosistema único en su clase, el matorral xerófilo de palo loco, donde habitan más de 1500 especies endémicas entre plantas, animales, hongos y diversos microorganismos adaptados a las condiciones naturales del sur de la Cuenca de México.

Este espacio es una oportunidad para apreciar la naturaleza única y el paisaje anterior de esta parte de la ciudad, abarca la tercera parte del campus universitario y representa una parte del patrimonio natural de la UNAM y de todo México.

 

La esperanza del ecosistema

La zorra gris es una especie que se encuentra desde el suroeste de Canadá hasta el noroeste de Venezuela y Colombia, un animal pequeño, que suele tener un mechón negro en el dorso de la cola, pecho y garganta blancos y una mancha café en los costados.

Este mamífero omnívoro que también suele llamarse tigrillo, ostoche o gato del monte, llega a medir hasta 112 centímetros con un peso de entre dos y cuatro kilogramos.

El hábitat de la zorra gris depende de la cobertura vegetal, la disponibilidad de agua, el refugio y alimento entre otras variables por lo que encontrar un miembro de esta especie viva es un símbolo de la estabilidad de todo el ecosistema.

El hecho de que este mamífero este viviendo en la región significa que existen entre 15 y 20 especies, desde pequeños mamíferos hasta insectos, que forman parte de su cadena alimenticia cohabitando en la reserva.

¿Cómo llegó ahí?

Aunque pueden ser muchas las razones por las que la zorra gris fue encontrada, Luis Zambrano, titular de la REPSA y biólogo experto declaró que existen tres teorías de la aparición de este animal:

#1 Perros ferales

La primera posibilidad es que la zorra se encontraba en la reserva desde hace algún tiempo, pero la presencia de perros salvajes que suelen merodear por las inmediaciones de Ciudad Universitaria pudo haberla mantenido escondida o deprimida.

#2 Llegó desde la delegación Tlalpan

Otra opción es que este pequeño animal llegara solo a la zona debido a que la reserva se encuentra cerca de la delegación Tlalpan donde aún existen zorros, aunque pudo venir desde ahí tendría que haber cruzado avenidas muy grandes y pasar por diferentes obstáculos de la urbe antes de llegar a la reserva.

#3 Alguien la trajo a la reserva

La última teoría es que alguien pudo haberla introducido a la REPSA, algunos expertos en esta reserva declaran que ellos mismos consideraron la opción de reintroducir a este animal.

Si alguna de las primeras dos teorías es acertada, esto implica que el ecosistema de la reserva puede mantener este tipo de especies sin importar que se encuentre en medio de la ciudad, lo que supone un gran paso para el mantenimiento de muchos animales endémicos de México.

El siguiente paso…

Sin importar cómo o por qué la zorra gris está nuevamente en la REPSA lo que sigue es hacer un monitoreo exhaustivo para fortalecer toda la cadena que forma parte de esa especie. Posteriormente se podrá crear un plan de conservación y mantenimiento para que esta fuente de biodiversidad siga dándonos buenas noticias.

El avistamiento de la zorra gris en la REPSA demuestra la importancia de mantener programas para la conservación de los ecosistemas y que han existido en el mundo desde hace cientos de años, una esperanza de que no todo está perdido y podemos tener una buena relación con la naturaleza. Ahora sólo necesitamos mantenerla.

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